Este 7 y 8 de febrero estuve pintando un mural en vivo para la marca Poett. ¡No pintaba un mural hace aaaaaañosss🎨!
No les voy a mentir que, a penas la marca me propuso el proyecto, mi mente tuvo miedo de decir que sí. Tantos proyectos que involucraban murales a los que he dicho NO por años por miedo a volver a lesionarme. Me hice la difícil por semanas. Dándole vueltas en mi cabeza a la idea de volver a pintar, de volver a exponerme a una lesión.
Dejé de pintar murales porque el dolor físico al terminar de pintarlos me impedía moverme por semanas. Me quedaba inmóvil, sin poder girar el cuello, mover los hombros o levantar los brazos. Imagínense trabajar como artista sin poder moverte.
¿Saben por qué dije que SÍ a este proyecto? Porque me llené de curiosidad y valentía.
Hace varios años me propuse fortalecer mi cuerpo para que me permita seguir haciendo las cosas que me gustan sin lesionarme. Desde el 2020 estoy levantando pesas y fortaleciendo mi cuerpo, enfocándome, sobre todo, en mi tren superior, mi herramienta de trabajo. Estiro también todas las mañanas y noches. Casi sin falta.
Quería ver si mi experimento había funcionado. Si es que efectivamente fortalecer mi cuerpo me iba a alejar del dolor post pintado. ¡Y hoy puedo decir que tantos años de ejercicio y estiramientos han dado frutos!
Escribo esto siendo domingo (pinté el viernes y el sábado) y puedo moverme sin dolor. ¡Se siente increíble haber trabajado tanto tiempo por algo que se siente tan abstracto y ver los resultados tangibles!
¿Qué amuletos activé?
- Mi amuleto de los hábitos al incluir el ejercicio y los esiramientos a mi rutina
- Mi amuleto del optimismo me dio la confianza de que cada workout de 1 hora me estaba llevando en la dirección correcta de vuelta al muraleo
- Mi amuleto de la tribu. Este lo activé días antes del mural cuando le pedí ayuda a una amiga para pintar los fondos. Era mi primera vez muraleando después de casi 5 años. No quería sobre exigirme tampoco, quería probar a mi cuerpito.
Volver a muralear me ha demostrado tres cosas:
- Que con disciplina y constancia se pueden lograr cosas increíbles. Por más que el resultado sea a largo plazo, mantener la confianza en cada acción diaria es lo que llena el camino y la meta de satisfacción auténtica.
- Que hay que decir que SÍ con miedo y todo a esos retos que se nos presentan en el camino para demostrarnos de lo que somos capaces.
- Que está bien pedir ayuda. Por años me he creído la superwoman que todo lo hace sola. ¿He podido pintar estos dos días sin ayuda? Sí. Pero si puedo tratarme con más cariño y pedir refuerzos, ¿por qué no hacerlo? Mi versión de hoy es más inteligente porque sabe pedir ayuda. No solo hizo la experiencia más divertida sino que pude comenzar a muralear a un ritmo lento, a un ritmo mío.